Antonio Caballero: muere un maestro | Señal Memoria

Publicado el Sáb, 11/09/2021 - 12:16
Antonio Caballero: muere un maestro
Archivo Señal Memoria de RTVC. Diseño gráfico: Karen López para Señal Memoria de RTVC

Ficha Técnica

Fecha de producción
Autor
Acevedo, Guiomar


Soporte
Betacam

Año de producción
1999


: 2 : 27

Antonio Caballero: muere un maestro

 

Murió Antonio Caballero (1945–2021). Tenía 76 años. Escribió y dibujó caricaturas. Era considerado ampliamente como el mejor columnista de Colombia. Nació y murió en Bogotá, un poco antes de la época de La Violencia. Empezó a estudiar derecho y siguió con ciencia política en París. La Revolución Cubana y Mayo del 68 fueron sucesos que lo marcaron, como a toda su generación.

Encarnaba la figura de la élite letrada bogotana. Fue hijo del escritor Eduardo Caballero, hermano del pintor Luis Caballero y sobrino de Lucas Caballero Calderón, Klim, otro columnista indispensable que capturó su tiempo; todo esto sin mencionar a los presidentes que hay en su árbol genealógico, parte no menor del mapa del poder colombiano de los siglos XIX y XX. Nunca estuvo exento de la polémica, su amor por los toros y posturas señaladas como machistas le valieron críticas varias. Supo defender sus posturas con argumentos sólidos.

Su origen aristocrático no aletargó su juicio. Desde joven criticó al establecimiento, hizo periodismo que criticó el statu quo nacional. Lo haría toda su vida. Su trabajo en la revista Alternativa, en los 70, contribuyó a la consolidación de una voz de la izquierda colombiana. También escribió en El Tiempo, El Espectador, Cambio 16 y Diario 16. En la revista Semana tuvo una columna por décadas, y en noviembre de 2020 renunció. Sus últimos artículos fueron publicados en Los Danieles. Y se podría escribir una pieza entera sobre sus caricaturas, parte importante de la discusión política y de actualidad por años.

En su escritura destacaban su originalidad, su honestidad, su erudición, su humor, su mordacidad y sus principios contundentes. Todo esto enmarcado por una técnica y una prosa generosas y elegantes, en las que no había atisbo de prisa sino concentración para depurar cada pensamiento y escoger la palabra correcta. Reflexionó sobre la vida en sus textos desde distintos puntos de partida: política nacional e internacional, arte y toros son algunas de las principales categorías. Se notaba que disfrutaba escribir y leer, por lo que era un placer leerlo.

Merece el adjetivo de maestro de dos formas distintas. Primero, por la calidad con la que llena una página de palabras y una frase de sentido hacen que el calificativo le calce. Pero también es un maestro por cómo marcó el periodismo y formó a varias generaciones de periodistas en Colombia, directa e indirectamente. Varios periodistas lo han citado como influencia e inspiración, por haber trabajado con él o por esperar cada domingo su columna, que era tema de discusión en redes sociales, cafés, tertulias y bares.

Escribió varios libros. Algunos son Quince años de mal agüero: 1981-1996, artículos de prensa (1996), No es por aguar la fiesta (1999), Patadas de ahorcado: Caballero se desahoga, una conversación con Juan Carlos Iragorri (2003), Comer o no comer y otras notas de cocina (2014) y El oficio de opinar (2016). El último fue Historia de Colombia y sus oligarquías (2018). Quizás el más importante fue Sin Remedio (1984), un retrato de Bogotá, con Ignacio Escobar como protagonista, que aborda la clase, la izquierda y las contradicciones de la ciudad.

En 1999, Caballero estuvo en el programa Libro Abierto. Habló de Sin Remedio y señaló, entre otras cosas, la importancia del poema que trae el libro. “En el primer año de publicación buscaba una descripción de la Bogotá de ese momento y de los jugueteos político-intelectuales de la izquierda. Y eso es puro paisaje, es trasfondo de la novela. Lo importante es que se trata de pensar en torno de lo que es la literatura, para qué sirve”.  Lo rescatamos del archivo de Señal Memoria.

 

 


Autor: Santiago Cembrano

Fecha de publicación original Sáb, 11/09/2021 - 12:16
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