
Ficha Técnica
El llamado teatro del absurdo se caracteriza por tramas que aparentemente carecen de significado, determinadas por diálogos repetitivos y una falta de secuencia dramática que crea una atmósfera similar a la de los sueños. Posee fuertes rasgos existencialistas y cuestiona a la sociedad y al ser humano.
Al mismo tiempo, a través del humor y la mitificación esconde una actitud exigente hacia su arte. La incoherencia, el disparate y lo ilógico, son rasgos representativos de las obras inscritas en el teatro del absurdo, creadas principalmente por dramaturgos europeos y estadounidenses.
Los cuatro escritores que a partir de 1961 definieron el movimiento, son Arthur Adamov, Eugène Ionesco, Jean Genet y especialmente el irlandés Samuel Beckett.
En el Archivo Señal Memoria recordamos a Beckett, cuya vocación literaria lo llevó a Francia y, a pesar de ser irlandés, a escribir en francés gran parte de su obra. En este documento sonoro, emitido por la Emisora HJCK en abril de 1990, el crítico literario Eduardo Fedro se refiere a su vocación.
Los textos de Beckett se caracterizan por una gran austeridad formal que enfatiza el carácter angustioso y absurdo de la condición humana. Tales aspectos lo hicieron merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1969.
Beckett fue uno de los más destacados exponentes del modernismo anglosajón, marcado por el llamado experimentalismo. Con base en estas corrientes creó obras como Esperando a Godot, El final de la partida y La última cinta.
Autor: Javier Hernández