El artículo se sitúa en Argentina para poner en relación dos momentos: el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que dio inicio a la última dictadura cívico-militar, y el 24 de marzo de 1986, cuando La historia oficial obtuvo el Oscar a Mejor Película en Lengua No Inglesa. A partir de esa coincidencia, el texto examina cómo el cine participó en la construcción de memoria sobre ese periodo, en diálogo con los juicios a los responsables y la acción de los organismos de derechos humanos, con resonancias en el Cono Sur.